
Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos han entrado en una fase de tensión e incertidumbre tras una serie de declaraciones del presidente Gustavo Petro en redes sociales, seguidas por una carta de retractación dirigida al expresidente Donald Trump, cuya lectura aún está en duda por parte del gobierno estadounidense.
Todo comenzó cuando Petro, denunció en junio la existencia de un supuesto plan para desestabilizar su gobierno, mencionando al senador Marco Rubio, cercano a Trump, como uno de los implicados. Aunque no presentó pruebas, sus declaraciones fueron interpretadas como una acusación directa al liderazgo republicano.
Como consecuencia de la controversia, Estados Unidos retiró a su encargado de negocios en Bogotá, John T. McNamara. En reciprocidad, Colombia llamó a consultas a su embajador en Washington, Daniel García Peña. Aunque ambos diplomáticos fueron luego reintegrados.
En un intento de calmar los ánimos, Petro envió una carta privada a Trump el 23 de junio, en la que aclaraba que su intención no era acusar directamente a ningún funcionario estadounidense. El documento, filtrado días después por medios internacionales, apelaba al diálogo y la cooperación bilateral.
Sin embargo, la portavoz de Trump, Karoline Leavitt, aseguró que “no sabemos si el presidente ha leído esa carta, ni si le fue entregada oficialmente”, lo que dejó en el aire la validez diplomática del gesto.
