El caso de Yulixa Toloza terminó en tragedia. Las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo de la mujer de 52 años, quien había desaparecido después de someterse a un procedimiento estético en un centro clandestino ubicado en el sur de Bogotá. El cadáver fue encontrado a un costado de una carretera en zona rural entre los municipios de Apulo y Anapoima, en Cundinamarca, luego de varios días de búsqueda y una intensa investigación de la Fiscalía y la Policía Judicial.
Yulixa Toloza había sido reportada como desaparecida desde el pasado 13 de mayo, cuando acudió al establecimiento conocido como “Beauty Láser M.L.”, ubicado en el barrio Venecia, localidad de Tunjuelito, para realizarse una lipólisis láser con sedación. Según las investigaciones, el procedimiento habría presentado graves complicaciones médicas y, posteriormente, la mujer fue sacada del lugar en delicado estado de salud y subida a un vehículo Chevrolet negro de placas UCQ340. Desde ese momento se perdió completamente su rastro.
Las autoridades revelaron que el hallazgo del cuerpo fue posible gracias a información entregada por dos ciudadanos venezolanos capturados en Cúcuta, identificados como Jesús Hernández Morales y Kelvis Sequera Delgado. De acuerdo con la Fiscalía, ambos hombres habrían aportado datos clave sobre el lugar exacto donde fue abandonado el cadáver. Investigadores de la SIJIN y unidades judiciales llegaron hasta una zona boscosa en jurisdicción de Apulo, donde realizaron la inspección técnica y el levantamiento del cuerpo.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, confirmó que el cuerpo fue encontrado entre Apulo y Anapoima y expresó solidaridad con la familia de la víctima. Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, fue contundente al referirse al caso: “A Yulixa la asesinaron. No fue una mala práctica médica, fue un asesinato”.
Las investigaciones también permitieron establecer que el centro estético donde se realizó el procedimiento no contaba con permisos legales de funcionamiento ni habilitación sanitaria. El caso ha generado fuerte indignación en Bogotá y en distintas regiones del país, no solo por las circunstancias de la desaparición y muerte de Yulixa, sino también por las fallas en los controles sobre establecimientos clandestinos que continúan operando ilegalmente.
Además del vehículo utilizado para trasladar a la víctima, las autoridades siguen rastreando a otros posibles implicados. Incluso se conoció que varios sospechosos habrían intentado huir hacia Venezuela. La Fiscalía avanza en el proceso judicial para esclarecer plenamente lo ocurrido y determinar las responsabilidades penales por la muerte de Yulixa Toloza.
La muerte de Yulixa vuelve a poner sobre la mesa el riesgo de acudir a centros estéticos clandestinos y la necesidad de reforzar la vigilancia sobre este tipo de procedimientos. Detrás de ofertas rápidas y económicas, muchas veces se esconden lugares ilegales donde una intervención estética puede terminar convirtiéndose en una sentencia de muerte.

