Explosión en mortal en mina de Sutatausa deja 9 mineros muertos y evidencia fallas recurrentes en seguridad minera en Cundinamarca

Una nueva tragedia minera sacude a Colombia: nueve trabajadores murieron tras una explosión al interior de una mina de carbón en Sutatausa, Cundinamarca, en un hecho que volvió a poner en evidencia los riesgos estructurales de esta actividad en la región.

La emergencia ocurrió el lunes 4 de mayo de 2026 en la mina La Ciscuda, ubicada en el sector Peñas de Boquerón, donde al menos 15 mineros se encontraban en labores a unos 600 metros de profundidad cuando se produjo la detonación. Según confirmaron la Agencia Nacional de Minería (ANM) y autoridades departamentales, la explosión habría sido causada por acumulación de gases, principalmente metano, una de las hipótesis más recurrentes en este tipo de accidentes

El impacto dejó a varios trabajadores atrapados en el socavón, lo que activó un amplio operativo de rescate con equipos especializados de salvamento minero, bomberos y organismos de emergencia. Tras horas de labores en condiciones de alto riesgo, seis mineros lograron ser rescatados con vida y fueron trasladados al Hospital Regional de Ubaté, mientras que otros nueve fueron hallados sin vida en el interior de la mina.

Las autoridades confirmaron que los cuerpos están siendo recuperados progresivamente, mientras se avanza en la identificación plena de las víctimas y en la notificación a sus familias. La Alcaldía de Sutatausa expresó su “profunda tristeza y solidaridad” con los allegados de los fallecidos, en una tragedia que enluta al municipio y al sector minero del país.

El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, indicó que desde el primer momento se activó el Puesto de Mando Unificado y todos los protocolos de emergencia para atender la situación, al tiempo que se inició una investigación para establecer con precisión las causas del siniestro y determinar posibles responsabilidades.

El caso revive preocupaciones sobre las condiciones de seguridad en la minería de carbón en el centro del país, una actividad de la que dependen miles de familias pero que históricamente ha estado marcada por accidentes graves. En Sutatausa, por ejemplo, ya se había registrado en 2023 una explosión que dejó 21 mineros muertos, lo que refuerza la alerta sobre fallas estructurales y controles insuficientes en algunos socavones.

Además, se conoció que la mina había recibido recomendaciones recientes en materia de seguridad, lo que abre interrogantes sobre el cumplimiento de protocolos y la supervisión técnica en este tipo de operaciones.

Mientras avanzan las investigaciones, la tragedia vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de fortalecer los controles, la ventilación en minas subterráneas y la fiscalización estatal para evitar que hechos como este se repitan. El país enfrenta nuevamente una realidad dolorosa: la minería sigue siendo un motor económico, pero también una actividad de alto riesgo que cobra vidas con demasiada frecuencia.