
Estados Unidos llevó a cabo bombardeos contra tres instalaciones nucleares en Irán entre el 21 y el 22 de junio de 2025. El presidente Donald Trump confirmó la operación, destacando que los ataques fueron exitosos y que todos los bombarderos estadounidenses regresaron a salvo.
Trump afirmó que el objetivo fue impedir el desarrollo nuclear de Irán y prevenir la obtención de armas atómicas, asegurando que no es una acción para declarar guerra ni implica despliegue terrestre.
El ataque se enfocó en las instalaciones de Fordow, Natanz y Esfahan, consideradas clave en el programa nuclear iraní. Según el propio Trump, los bombarderos B-2 lanzaron una carga completa de bombas penetrantes destinadas a destruir estructuras subterráneas.

