La Selección Colombia Sub-17 firmó una de las victorias más impactantes de los últimos años al derrotar con autoridad 3-0 a Brasil en las semifinales del Sudamericano de la categoría, un resultado que no solo la clasifica a la gran final, sino que también marca un hito frente a uno de los gigantes del fútbol juvenil en la región.
El compromiso, disputado en el estadio Defensores del Chaco en Paraguay, tuvo dos caras bien definidas. Durante el primer tiempo, Brasil dominó la posesión y generó varias aproximaciones, pero se encontró con una sólida defensa colombiana y con un arquero, Luigi Ortiz, que respondió con seguridad para mantener el marcador en cero.
La historia cambió por completo en la segunda mitad. Colombia supo esperar su momento y golpeó con contundencia. El primero llegó gracias a Adrián Mosquera, quien abrió el marcador con un remate preciso que desató la polémica por si el balón había cruzado completamente la línea, pero que finalmente fue validado por el árbitro.
Con la ventaja, el equipo dirigido por Freddy Hurtado encontró espacios y no perdonó. José Escorcia apareció como figura del encuentro, primero ampliando la ventaja y luego sellando la goleada con un doblete que dejó sin reacción al conjunto brasileño.
Más allá del resultado, la victoria tiene un peso histórico: pocas veces Colombia ha superado con tanta claridad a Brasil en esta categoría, consolidando un proceso que ya aseguró su clasificación al Mundial Sub-17 y que ahora ilusiona con el título continental.
En la final, la tricolor se enfrentará a Argentina, que superó a Ecuador en la otra semifinal, en un duelo que definirá al nuevo campeón del torneo y pondrá a prueba el carácter de una generación que ya demostró que puede competir al más alto nivel.
El triunfo no solo enciende la ilusión deportiva, también reafirma el talento emergente del fútbol colombiano. Ahora, el país vuelve a mirar a sus juveniles con esperanza. ¿Estamos ante una nueva generación dorada?

