Desde el 2 de enero se ha popularizado la desgarradora imagen proveniente de Minnesota, de un pequeño rodeado de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, ICE, con su gorro para la nieve y su pequeña maleta. El pequeño fue identificado como Liam Conejo Ramos, y fue «detenido» por ICE en una operación en la que buscaban atrapar a su padre, Alexander Conejo Arias.
Testigos aseguran que el hombre y su hijo se encontraban regresando de la guardería cuando fueron interceptados por los agentes. Conejo emprendió la huida a pie, mientras que el pequeño quedó atrás.
Mientras unos agentes empezaron una persecución contra Alexander, otros quedaron a cargo del pequeño. Lo que viene después es lo que despertó la indignación de las personas:
Los testigos afirman que los agentes utilizaron a Liam como «carnada» para que se acercara a la puerta y tocara, para así ellos asegurarse de si había alguien más dentro de la casa; además, contrario a lo que declara la oficina de DHS (el Departamento de Seguridad Nacional), quienes aseguran que se ofrecieron a entregar al niño a la madre y esta lo denegó, varios testigos afirman que desde dentro de la vivienda salió un familiar a pedir que se le entregara el menor, pero los agentes rechazaron la petición por razones que no confirmaron.
Alexander es un inmigrante ecuatoriano sin ninguna clase de registro criminal y además con un proceso de asilo activo. Ahora, él se encuentra recluido junto a su pequeño en un centro de detención en Texas, en otro lado del país.
La superintendente de las Escuelas Públicas de Columbia Heights, Zena Stenvik, se pronunció diciendo: «¿Cómo pueden detener a un niño de 5 años? No me digan que van a tratarlo como a un violento criminal«.
Este caso se presenta a menos de dos semanas del asesinato de la ciudadana estadounidense Renée Good a manos de otro agente de ICE, menos de una semana del escándalo en donde violentamente sacaron a un ciudadano vietnamita de su hogar (sin siquiera permitirle vestirse) hasta que confirmaron que el hombre era un ciudadano legal, y en medio de las protestas de la ciudadanía contra estos agentes del gobierno, pues las denuncias de abuso de autoridad, violencia extrema y, sobre todo, racismo, en contra de estas personas crecen cada día más.
Se refieren a ellos como «racistas con permiso para matar», pues son ciudadanos comunes a los que, después de menos de 400 horas de entrenamiento, se les entrega un arma, y enmascarados y sin identificaciones se movilizan en camionetas sin placa y atacan a las personas, llegando incluso a entrar en sus hogares sin ninguna clase de permiso judicial. Y a pesar de todo, el gobierno los respalda y justifica sus acciones, haciéndolos ver como víctimas.
La comunidad exige justicia para Alexander, Liam y para todos quienes han sido detenidos ilegalmente por ICE.

