
Colombia atraviesa momentos críticos en materia de seguridad. Después del atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay, el país ha sido testigo de una preocupante escalada de violencia armada, especialmente en el suroccidente, donde las disidencias de las FARC intensificaron sus ataques. Estos hechos han dejado víctimas, daños materiales y un fuerte llamado de atención a las autoridades nacionales.
Tras el ataque a Uribe Turbay, el pasado 10 de junio Colombia vivió una jornada violenta con 24 acciones armadas atribuidas a las disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco, según informes de las autoridades.
A continuación, los principales hechos:
- Carrobomba en Jamundí (Valle del Cauca) que dejó varios heridos y daños materiales.
- Explosiones cerca de CAI en Cali, afectando a civiles y miembros de la Policía.
- Francotirador asesinó al patrullero Jair Gonzalo Gurrute en Caloto, Cauca.
- Ataques simultáneos en Buenos Aires, Corinto, Morales, Timbiquí y Buenaventura.
- Un capitán del Ejército murió en Antioquia en otro ataque vinculado a esta ola violenta.
El presidente Gustavo Petro condenó los ataques y lideró una cumbre militar en Cali, donde ordenó fortalecer la ofensiva contra las disidencias. El Ejército, en una operación de respuesta, desmanteló un campamento guerrillero en López de Micay.
El ministro de Defensa, Iván Velásquez, aseguró que el Estado no cederá ante el terrorismo y que estos ataques son una reacción a la presión militar que se ha venido ejerciendo contra estos grupos.
Se han ofrecido recompensas de hasta 300 millones de pesos por información que conduzca a la captura de los responsables de estos atentados.
Aunque no hay un pronunciamiento oficial de las autoridades judiciales, las primeras investigaciones apuntan a que los responsables serían grupos disidentes de las FARC, específicamente estructuras como la Segunda Marquetalia y el Estado Mayor Central.
